¡Oh! ¡Esos besos!


 

A veces tiemblo cuando me tocas,

cuando paseas tus finos dedos

sobre mi piel desnuda,

y yo sonrío, y tú me miras.

 

Y yo también te toco

con besos que son caricias;

soplo suspiros en cada pliegue de tu piel

transformándose en mariposas.

 

Y entonces te ríes mimosa,

regalándome de esas sonrisas

tan preciosas que me enamoran.

 

Me vuelvo para contemplarte,

y ebrio de tu fragancia me desplomo

sobre tus labios de abiertas rosas.

 

¡Oh néctar delicioso!, ¡oh flor hermosa!,

tus besos me provocan cosquillas;

dime, amor: ¿no será que mis mariposas

encontraron refugio en tu dulce boca?

 

Shanadú -